Hago una lista superficial de lo que hice este año, cada punto deviene en aprendizajes importantes y creo que este año dejé por fin de ser una adolescente. Ya no me importa el pisto, las drogas, cochar o la party. Quiero trabajar, arreglar mi casa, mi auto, seguir manteniendo mi salud en buen estado y aprender, leer todo lo que se pueda. Estoy recuperando mi amor por las letras, mi primera gran enseñanza.
1. Abandoné el menester noticioso en los periódicos digitales locales. Esto debido al hartazgo que me provoca estar involucrada en atascaderos políticos.
2. Descubrí el exceso de ácido úrico en mi cuerpo.
3. Dejé de comer carne, llevo ya nueve meses.
4. Fui por vez primera a Majalca y quedé impresionada.
5. Armamos el roadtrip ese para ver a Bob Dylan en Zacatecas. Inolvidable.
6. Asistí a mi primer concierto en Chucolandia, Radiohead @ The Woodlands, Houston.
7. Comencé a trabajar para mi Alma Mater.
8. Mis mascotas fallecieron casi que al unísono.
9. Fui a DF persiguiendo la buena racha de Fitness Club en el Rockampeonato.
10. Visité Monterrey para ver a Oasis, sola.
11. En unos días despediré a mi primer y única Roomie, para así vivir sola de nuevo.
Hago una última mención con tintes de agradecimiento al guapísimo joven Walter Alejandro Valdés Gutiérrez por compartir este año conmigo y se le hace una atenta invitación para hacer lo propio el próximo dos mil nueve and so on.
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A falta de fotos sobre el fin de semana, he aquí una descripción:
El silencio burdo repta cautivo hacía el oído del más incauto, busca esconderse del sol vibrante que desnudo se baña en cielo extenso.
Al mar de rocas púrpuras se adhiere el musgo fluorescente que cubre las veredas de armonía sicodélica; la retina danza incrédula.
La luna salta y al unísono su conejo que, luego de unas horas, vigilará el campo abierto para terminar de cabeza al amanecer, con las orejas hacia el suelo.
Convergerán sol y luna por minutos, desajustarán el reloj que ni idea tiene de cómo gira el mundo, sin embargo persiste en un tic tac que ya es indecente, fuera de lugar.
En el bosque las veredas no existen hasta que se elige andar por ellas, los caminos se trazan al compás de los pasos ingenuos de quién nunca ha estado ahí.
... y me quedo corta.
