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A sabiendas de no ser los únicos que se acercan al centro, sin enfado, vamos. El hormiguero azteca destiñe un color a libro de la SEP que despierta un complicado sentimiento de pertenencia, añoranza y reminiscencias a la clase de historia en primaria.

Todos están aquí. Estamos. Hemos llegado a saturar las arterias, a robarle oxígeno del bueno al que no tiene. Incluso volamos, surcamos las nubes, ahuecamos el ala, nos proyectamos hacia la atmósfera, sólo para estar aquí.

Rostros innumerables sólo al doblar la esquina. Los sorpresivos olores fétidos, durante el trayecto a todas partes, pierden importancia. Tercera vuelta por la línea rosa y en Pino Suárez parece que perdemos el aliento.

¿Ya estamos todos aquí? Las entrañas de la ciudad asienten, pero la TAPO tiene una paradójica e incontrolable diarrea. Ha tomado laxantes y resulta ser este el desagüe principal; coronado por un águila devorando a una serpiente.

Sí, las venas de esta ciudad son color naranja.

Si no, ask Jonny.

Maicol, nos vemos en el airport.
Payo, nos vemos en Tacubaya.
Roomie, nos vemos en la TAPO.
Orrantia, nos vemos en el Foro Sol.

No hago listas de canciones porque no son creación mía, que si las escuché durante el año, pues sí.
Hago una lista superficial de lo que hice este año, cada punto deviene en aprendizajes importantes y creo que este año dejé por fin de ser una adolescente. Ya no me importa el pisto, las drogas, cochar o la party. Quiero trabajar, arreglar mi casa, mi auto, seguir manteniendo mi salud en buen estado y aprender, leer todo lo que se pueda. Estoy recuperando mi amor por las letras, mi primera gran enseñanza.


1. Abandoné el menester noticioso en los periódicos digitales locales. Esto debido al hartazgo que me provoca estar involucrada en atascaderos políticos.
2. Descubrí el exceso de ácido úrico en mi cuerpo.
3. Dejé de comer carne, llevo ya nueve meses.
4. Fui por vez primera a Majalca y quedé impresionada.
5. Armamos el roadtrip ese para ver a Bob Dylan en Zacatecas. Inolvidable.
6. Asistí a mi primer concierto en Chucolandia, Radiohead @ The Woodlands, Houston.
7. Comencé a trabajar para mi Alma Mater.
8. Mis mascotas fallecieron casi que al unísono.
9. Fui a DF persiguiendo la buena racha de Fitness Club en el Rockampeonato.
10. Visité Monterrey para ver a Oasis, sola.
11. En unos días despediré a mi primer y única Roomie, para así vivir sola de nuevo.

Hago una última mención con tintes de agradecimiento al guapísimo joven Walter Alejandro Valdés Gutiérrez por compartir este año conmigo y se le hace una atenta invitación para hacer lo propio el próximo dos mil nueve and so on.

* Comí la torta más rica y grande de la historia.

* Sin querer, vi a los integrantes de una cosa llamada London After Midnight en el hotel. Diosmelibre.

* Encontré el hotel perfecto para mi próxima visita a ver a Radiohead.

* Los taxis de hotel son lo más lacra de lo lacra.

* Nunca había estado en Coyoacán, prr.

* Fui a un soundcheck en el Palacio de los Deportes.

* Me tomé una fabulosa foto con La Familia Burrón, Yei!



* Vi y comí el tamal oaxaqueño más grande del mundo.

* Pasé 30 horas sin dormir.

* Sufrí del frío más horrible del mundo. ( Para muestra, la nariz de Ale)


* Vi gratis a The Hives.

* Fitness Club no ganó.

* El público chilango chafea.

* El Rockampeonato chafea.

* Volaris CHAFEA (con mayúsculas enojadas)



y ya... tengo sueño.

Justo cuando la economía es una mierda y la crisis (uy) nos ataca, justo cuando la desdichada avioneta del Secretario de Gobernación se estampa en Reforma, justo cuando el semestre está por terminar y tengo ensayos hasta el cuello. Justo ahora al Fitness Club se le ocurre -ya casi que- triunfar en la escena musical armada por Telcel y Noiselab, y sin remedio alguno debemos partir a la capital del país.
Espero y el desenlace de este viaje al corazón mexa nos llene de satisfacción y triunfos duraderos.
Estos en acción:


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