Debíamos partir a Los Ángeles, nos urgía estar allá en búsqueda de algo sin nombre. Con los boletos de avión en la mano un par de familiares ansiosos nos indicaron lo imposible de nuestro viaje. Nos recomendaron pensarlo mejor. Cambiaron la fecha de vuelo para tres días después, tiempo suficiente para recapacitar y ordenar decisiones. Nunca nos fuimos.

1 Comment:

  1. Arturs said...
    nice dream, nice dream.

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