"I fell into a half-sleeping, half-waking state and dreamed I was a tiny thing going along the road into a far beautiful place where there were no chicken farms and where life was a happy eggless affair."

Anderson.

Es mil novecientos noventa y ocho, mi tatarabuela Aurora está en su ataúd mientras una veintena seguimos en aquella pequeña funeraria de Santa Bárbara. La tía Boris toma asiento junto a mí para verme directamente a los ojos

— No se duerma, tómese esto que todavía falta un rato —

Me entrega entonces un caballito de tequila que mientras baja por mi garganta revienta mis oídos explicitando los decibeles de aquel lugar. La tía Boris tenía razón, todavía faltaba un rato.

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