(Sobre el jarrón de cristal
hay flores nuevas. Anoche
hubo una lluvia de besos.)


Darío.



A sabiendas de no ser los únicos que se acercan al centro, sin enfado, vamos. El hormiguero azteca destiñe un color a libro de la SEP que despierta un complicado sentimiento de pertenencia, añoranza y reminiscencias a la clase de historia en primaria.

Todos están aquí. Estamos. Hemos llegado a saturar las arterias, a robarle oxígeno del bueno al que no tiene. Incluso volamos, surcamos las nubes, ahuecamos el ala, nos proyectamos hacia la atmósfera, sólo para estar aquí.

Rostros innumerables sólo al doblar la esquina. Los sorpresivos olores fétidos, durante el trayecto a todas partes, pierden importancia. Tercera vuelta por la línea rosa y en Pino Suárez parece que perdemos el aliento.

¿Ya estamos todos aquí? Las entrañas de la ciudad asienten, pero la TAPO tiene una paradójica e incontrolable diarrea. Ha tomado laxantes y resulta ser este el desagüe principal; coronado por un águila devorando a una serpiente.

Sí, las venas de esta ciudad son color naranja.

Si no, ask Jonny.

Él es Cuis.
Hace fotos.

Quizz



Las pone en Biblos
(Las fotos)

Maicol, nos vemos en el airport.
Payo, nos vemos en Tacubaya.
Roomie, nos vemos en la TAPO.
Orrantia, nos vemos en el Foro Sol.


La música no es lo mío.

Frente a mi casa, el naranjo ha dado a luz florecitas de azahar:


(En la ribera del río
todo se agosta y desmaya;
las adelfas de la playa
se adormecen de calor.
Voy el reposo a brindarte
de trébol en esta alfombra,
a la perfurmada sombra
de los naranjos en flor.)


Altamirano.


Oh boy, I'm a sucker for your sound.




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